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CONVENCION DE LAS NACIONES UNIDAS DE LUCHA CONTRA LA DESERTIFICACION |
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Del Los signos de progreso en la aplicación de la Convención quedan reflejados en 151 informes nacionales que han sido remitidos para su revisión en Roma. Los progresos son especialmente notables en Africa, donde 29 gobiernos han comenzado a aplicar los planes de acción nacionales, que son el núcleo de la Convención. La desertificación es la degradación de tierras en las zonas secas, y se debe a factores como la actividad humana y las variaciones climáticas. La desertificación tiene lugar porque los ecosistemas de tierras secas, que suponen más de la tercera parte de las tierras firmes del mundo, son sumamente vulnerables a la sobreexplotación y el aprovechamiento inadecuado de la tierra. La pobreza, la inestabilidad política, la deforestación, el pastoreo excesivo y las prácticas deficientes de riego pueden socavar la productividad de la tierra. Más de 250 millones de personas se hallan directamente afectadas por la desertificación. Además, cerca de 1.000 millones de habitantes en más de 100 países están amenazados por ella, entre los cuales se cuentan los ciudadanos más pobres, marginados y políticamente débiles del mundo. La lucha contra la desertificación es imprescindible para garantizar la productividad a largo plazo de las tierras secas habitadas. Por desgracia, los esfuerzos anteriores a menudo han fracasado, y el problema de la degradación de tierras a escala mundial sigue empeorando. La Convención reconoce que será necesario realizar esfuerzos a largo plazo para proteger las tierras secas, y que no existen soluciones rápidas. Ello se debe a que las causas de la desertificación son numerosas y complejas, y éstas van desde las pautas del comercio internacional hasta las prácticas no sostenibles de gestión de la tierra. Será menester introducir cambios auténticos y difíciles, a nivel internacional y local. Más información: Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación: www.unccd.int |
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