"Preparemos el futuro de la vida: ambientes saludables para los niños"

Día Mundial de la Salud 2003

 

 

 

 

 

 

El mundo de un niño se centra en su hogar, su escuela y su comunidad local. Estos deberían ser lugares saludables, donde los niños pudieran desarrollarse a salvo de enfermedades.

Sin embargo, en la práctica, estos lugares suelen ser tan poco saludables que son la causa principal de la mayoría de las muertes y de una inmensa carga de morbilidad entre los niños del mundo en desarrollo. Más de cinco millones de niños de 0 a 14 años de edad mueren cada año por causa de enfermedades relacionadas con el entorno donde viven, estudian y juegan: su hogar, su escuela y su comunidad.

Un ambiente degradado es caldo de cultivo de gérmenes, gusanos, lombrices e insectos que transmiten enfermedades. Enfermedades como el paludismo, la esquistosomiasis, la fiebre del dengue y el cólera debilitan a 500 millones de niños en el mundo entero.

La pobreza persistente, los conflictos, los desastres naturales y provocados por el hombre y la desigualdad social agravan muchas de las amenazas ambientales para la salud de los niños. Los niños más afectados son los del mundo en desarrollo, pero muchos niños del mundo más desarrollado, incluso de los países más ricos, también están expuestos a riesgos.

Los niños son especialmente vulnerables. En la etapa de crecimiento y desarrollo se presentan "ventanas de susceptibilidad": periodos en los que los órganos y sistemas pueden ser particularmente sensibles a los efectos de determinados riesgos ambientales.

Algunas enfermedades provocadas por el ambiente causan discapacidades a largo plazo; otras tiene efectos inmediatos a corto plazo. Algunas pueden provocar ceguera, enfermedades invalidantes y retraso mental. Los niños que padecen enfermedades crónicas o los niños discapacitados no pueden asistir a la escuela regularmente, y su desarrollo social e intelectual se resiente.

A su vez, esta enorme carga de falta de salud entre los niños limita el desarrollo social y económico de su país. Los pequeños que padecen enfermedades crónicas y los niños con discapacidades a largo plazo no serán adultos saludables y productivos. Las personas constituyen el recurso más importante de un país, y son esenciales para lograr un desarrollo sostenible.

En la actualidad, la carga económica de las enfermedades relacionadas con el medio ambiente es enorme. Por el contrario, cuando se reducen los riesgos ambientales, los beneficios financieros son considerables. Las investigaciones realizadas indican que sólo con que las autoridades redujeran en un 10% las partículas presentes en el aire, la ciudad de México podría ahorrar no menos de US$2000 millones al año. En los Estados Unidos de América, los niños ya se están beneficiando de antiguas políticas de fomento de la gasolina sin plomo, que han permitido reducir su exposición a este metal. Según un informe, se calcula que las ganancias económicas para la cohorte de niños de cada año son de US$110000 millones a US$319000 millones.

Los niños son particularmente vulnerables a los peligros ambientales, pues están en continuo crecimiento y consumen más alimentos, aire y agua que los que consumen los adultos en proporción a su peso. Sus sistemas inmunitario, reproductor, digestivo y nervioso central aún están en desarrollo. Se encuentran más cerca del suelo, donde se acumulan la mayor parte del polvo y las sustancias químicas. Las características propias de los niños, como su curiosidad natural y su falta de conocimientos, agravan la situación. Los niños pueden también estar expuestos a peligros ambientales antes de nacer, por ejemplo, por la adicción de la madre al tabaco y a otras sustancias. La exposición a riesgos ambientales en etapas tempranas del desarrollo puede provocar daños irreversibles.

El sufrimiento de los niños causado por los peligros ambientales no es inevitable. Existen soluciones; la mayor parte de la morbilidad y la mortalidad relacionada con el medio ambiente se puede prevenir. Nunca antes se había contado con tanta variedad de herramientas y estrategias para proteger a los niños frente a los peligros que acechan en su entorno. La Alianza Ambientes Saludables para los Niños movilizará esas herramientas y estrategias mediante un movimiento a escala mundial, en el que participan una amplia variedad de interesados, aprovechando las tareas que ya se están realizando.

Más información: http://www.who.int/world-health-day/2003/es/